Polvorones de avellana


Hace unos cuatro años que descubrí esta receta, cuando un día llegó mi cuñada Carmen a casa diciendo que una compañera de trabajo había llevado unos polvorones caseros y que estaban impresionantes.

La compañera, que también se llama Susana, nos facilitó la receta que era la que elaboraba su tío en la confitería Echevarría de Oviedo.

Deduzco que es una receta muy extendida, ya que, en el año 1975, María Luisa García la publica en su libro “El arte de la repostería”. Más recientemente Webos fritos la incluye en su libro “Recetas de fiesta” y la he visto en varios blogs de cocina, lo que viene a confirmar que realmente son unos polvorones impresionantes!!!!

Polvorones de avellana

Ingredientes para unos 24 polvorones

415 g de harina de repostería

200 g de avellana tostada, pelada y molida

200 g de azúcar glas

200 g de manteca de cerdo, a temperatura ambiente o 175 g de aceite de oliva de sabor suave.

Canela molida y/o ralladura de limón (opcional)

Preparación de los polvorones de avellana

Modo tradicional

1. Dos o tres horas antes, enciende el horno a 200º calor arriba y abajo.

2. Pon la harina en la bandeja del horno, cuando este haya calentado, baja la temperatura a 180º e introduce la bandeja con la harina. Déjala tostar 10 minutos, remueve y mete otros 5 minutos. Tiene que tener un color un poco amarillento. Si ves que está muy blanca hornéala unos minutos más. Deja enfriar completamente antes de utilizar. Después de tostada habrá perdido algo de peso con lo que tendrás unos 400 g de harina.

3. Muele las avellanas, puedes hacerlo con el accesorio picador de la batidora. Tiene que quedar polvo, si la trituras demasiado se hará pasta, así que mejor ir poco a poco comprobando la textura.

4. Pon la manteca de cerdo, o el aceite en una fuente grande, añade el azúcar glas, tamizado y mezcla con una cuchara hasta formar una crema.

*Si tienes una amasadora mezcla estos dos ingredientes con el accesorio pala a velocidad mínima hasta que se haga una crema.

5.Añade las avellanas ya molidas, la canela, el limón y la harina fría y tamizada. Mezcla con las manos para unirlo todo, o en la amasadora con el accesorio pala a velocidad mínima hasta que se unan todos los ingredientes. Echa el contenido de la fuente en la mesa, amasa un poco más, tiene que quedar una mezcla como si fuera arena y que parece que no une.

6. Coloca una porción de la masa sobre una lámina de silicona o un film transparente, apriétala con las manos como si la quisieras prensar, coloca otro film transparente por encima y estírala con el rollo, muy suavemente, hasta dejarla de unos 2 cm de grosor. Puedes ayudarte con unas guías.

7. Corta con un cortapastas de la forma que te guste y coloca con cuidado pues son delicados, en la bandeja del horno, forrada con papel de horno.

8. Une con las manos, los recortes que han quedado y vuelve a estirar y cortar, haz lo mismo con el resto de la masa hasta que la acabes toda.

9. Introduce en el horno, precalentado a 200º, calor arriba y abajo, altura media alta, unos 12 o 15 minutos, hasta que se doren por la parte de arriba.

10. Cuando estén listos, saca la bandeja y deja enfriar unos 15 minutos antes de pasarlos, con mucho cuidado, a una rejilla. Espolvorea con azúcar glas, ayudándote con un colador y deja que enfríen completamente antes de envolverlos.

Thermomix

1. Dos o tres horas antes, pon la harina en el vaso de la thermomix y programa 30 minutos, 100º, velocidad 4, sin cubilete. Saca la harina del vaso y deja enfriar.

2. Tritura la avellana 10 segundos a velocidad máxima. Saca y reserva.

3. Cuando la harina esté fría, pon el azúcar, la canela y la corteza de limón, en el vaso y tritura 1 minuto a velocidad máxima, baja lo que haya quedado por las paredes y añade la manteca de cerdo, mezclando 30 segundos a velocidad 3.

4. Incorpora la avellana molida y la harina, fría y tamizada y mezcla 30 segundos a velocidad 3, ayudándote con la espátula. Acaba de unir encima de la mesa, tiene que quedar una mezcla como si fuera arena y que parece que no une.

5. Coloca una porción de la masa sobre una lámina de silicona o un film transparente, apriétala con las manos como si la quisieras prensar, coloca otro film transparente por encima y estírala con el rollo, muy suavemente, hasta dejarla de unos 2 cm de grosor. Puedes ayudarte con unas guías.

6. Corta con un cortapastas de la forma que te guste y coloca con cuidado pues son delicados, en la bandeja del horno, forrada con papel de horno.

7. Une con las manos, los recortes que han quedado y vuelve a estirar y cortar, haz lo mismo con el resto de la masa hasta que la acabes toda.

8. Introduce en el horno, precalentado a 200º, calor arriba y abajo, altura media alta, unos 12 o 15 minutos, hasta que se doren por la parte de arriba.

9. Cuando estén listos, saca la bandeja y deja enfriar unos 15 minutos antes de pasarlos, con mucho cuidado, a una rejilla. Espolvorea con azúcar glas, ayudándote con un colador y deja que enfríen completamente antes de envolverlos.

Observaciones

-La receta original es con manteca de cerdo. Yo probé a hacerlos con aceite de oliva y me parece que potencia más el sabor de la avellana. El único inconveniente, por así decirlo, es que, si los envuelves, el papel queda un poco más aceitoso ya que el aceite en su estado natural es líquido mientras que la manteca de cerdo es sólida.

-Te recomiendo que utilices unos cortadores sencillos sin muchos picos pues estos suelen dorarse más en el horneado.

-Yo uso de guías unas tablas machihembradas que tienen un grosor de 2,2 cm y un cortador de 4,5 cm de diámetro, para mi gusto quedan perfectos de tamaño y grosor.

-Echa el azúcar glas antes de que se enfríen del todo, para que quede adherido al polvorón.

-Los papeles para envolverlos los compro en Arconfit, un almacén que tengo muy cerca de casa y que sirve a las confiterías, el inconveniente es que vienen en paquetes de kilo, o sea muchos papelitos, la ventaja, que son baratos y puedes compartir o tener para varios años.

-Otra manera de tener papeles para envolverlos, es haciendo rectángulos de 20 x 25 cm con papel de seda.

-Una vez fríos se conservan durante semanas guardados en una lata o bote hermético.

-Si ya te gustan los polvorones estos te encantarán y si no te gustan, te empezarán a gustar.

 

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